SonRías Baixas 2026: Tres jornadas inolvidables de música y brisa marina en Bueu

Hay festivales que sencillamente forman parte de nuestra identidad. El SonRías Baixas 2026 volvió a citar a miles de almas festivaleras en Bueu, durante el jueves 30 de julio, el viernes 31 de julio y el sábado 1 de agosto. Cargar la cámara al hombro para Live Love Indie y sumergirse entre la multitud de un festival es siempre un regalo, pero a orillas de las Rías Baixas todavía más.

Jueves 30 de julio de 2026: El pistoletazo de salida al ritmo del pop alternativo

La música comenzó a sonar a última hora de la tarde mientras el sol empezaba a caer sobre la costa de Bueu. En la Zona Gastro, las sesiones a los platos de Duendeneta Dilleis sirvieron como perfecto telón de fondo para los primeros reencuentros del fin de semana.

Poco después, el Escenario Xacobeo 2027 se encendió con la presencia sobre las tablas de Veintiuno. La formación liderada por Diego Arroyo regaló un directo vibrante y enérgico, donde no faltaron himnos como La vida moderna ni pasajes coreados al unísono pertenecientes a su celebrado disco «El Arte de Perder». La transición hacia el siguiente escenario fue inmediata para recibir el sonido fresco de Juventude, quien conquistó con su descaro rítmico antes de que la noche entrara en su punto más álgido.

Bien entrada la noche llegó el turno de una de las sensaciones más aclamadas del año: Alcalá Norte. Los madrileños hicieron retumbar el recinto con su propuesta post-punk, desplegando temas inapelables como La vida cañón ante un público absolutamente entregado. El broche de oro a la primera jornada lo puso Hoonine, envolviendo Bueu en atmósferas de pop electrónico elegante justo cuando la madrugada comenzaba a apretar.

Viernes 31 de julio de 2026: Entre la distorsión del rock y el éxtasis del rave

Con el recinto abriendo sus puertas al atardecer de la segunda jornada, EME DJ dio la bienvenida a los asistentes con una selección impecable. La programación de la tarde arrancó con la frescura rítmica de Ulex e inmediatamente después tomó el testigo Chiquita Movida, encendiendo los primeros bailes y saltos frente al mar.

A medida que el sol terminaba de ocultarse sobre Galicia, la intensidad fue en aumento. Rager soltó toda su descarga en el Escenario Turismo Rías Baixas, abriendo paso a la arrolladora presencia de Barry B. El artista desplegó su característica fusión urbana e indie, haciendo saltar a la masa con temas potentes como Infancia Mal Calibrada o su más reciente Una casa en el Teide que canta junto a Gara Durán que actuaba al día siguiente, aunque no pudimos presenciar esa versión a dúo en directo, una pena. Las guitarras afiladas continuaron resonando con las actuaciones consecutivas de Sobrezero y Ultraligera, quienes demostraron un estado de forma envidiable con un rock directo y atmosférico que dejó la batería de mis cámaras echando humo.

Cerca de la alta madrugada, la propuesta de Kike Varela sirvió como la antesala idónea para el gran clímax de la noche. La aparición de Zahara con su espectáculo inmersivo Zahara Rave convirtió el recinto en una auténtica catedral del baile. Mezclando bases electrónicas demoledoras con revisiones de canciones icónicas de su álbum «PUTA», entre otras, la artista bañó al público en luces estroboscópicas y beats frenéticos hasta el límite de la noche. No sabíamos si estábamos en Bueu o en Berlín.

Sábado 1 de agosto de 2026: De la fiesta vermú a la gran explosión de colectividad

El último día arrancó muy temprano con la ya tradicional sesión vermú, donde la brisa marina y el ambiente playero y distendido se adueñaron del recinto, formándose una auténtica guerra de pistolas de agua mientras yo temía por la integridad de mi cámara. Quinkillada puso el sabor festivo sobre el escenario, seguido por el vendaval de energía y diversión sin prejuicios que siempre garantizan Cool Nenas.

Ya en la jornada vespertina, Alizza abrio la lata, dejando la escena a punto para que la madrileña Gara Durán cautivara al público con su sensibilidad vocal. Al caer la tarde, la intensidad de Biznaga sacudió el escenario a base de punk poético y crítica social, interpretando cortes esenciales como El entusiasmo.

El verdadero clímax colectivo de la noche llegó con la entrada de La M.O.D.A.. David Ruiz y compañía ofrecieron un concierto antológico, conectando de corazón a corazón con los miles de asistentes que corearon a pleno pulmón Héroes del Sábado y las canciones de «San Felices». Tras el éxtasis folk-rock, el optimismo contagioso de Mr. Kilombo mantuvo la sonrisa en el recinto, dando paso a la auténtica locura colectiva desatada por La Pegatina. El grupo catalán convirtió Bueu en un torbellino de confeti y ska donde no quedó una sola persona sin saltar.

El fin de fiesta se estiró hasta que la madrugada vio sus últimas luces gracias al mestizaje cósmico de Sonido Gallo Negro y el set final de NDLR, despidiendo tres días de pura catarsis musical.

El SonRías Baixas 2026 ha vuelto a demostrar por qué es una parada obligatoria en el mapa estival. Nos marchamos de Bueu con los pies cansados de bailar cómo no pude hace un año, la retina llena de postales imborrables y el carrete fotográfico a rebosar para las páginas de Live Love Indie. ¡Nos vemos el año que viene en Bueu!

Deja un comentario

Descubre más desde Live Love Indie

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo