El pasado 6 de noviembre, la ciudad de Ourense tenía una cita especial. El Café Cultural Auriense se preparaba para recibir a Alberttinny, un artista que sabe cómo tejer emociones con su música. En un ambiente cercano y cómplice, perfecto para lo que estábamos a punto de vivir, el concierto prometía ser un refugio en medio de la rutina.
Alberttinny no tardó en subir al escenario. La noche comenzó de la mejor manera posible, con los acordes de Kintsukuroi. Esta canción, que da nombre a su primer disco «Kintsukuroi», fue toda una declaración de intenciones: una velada para celebrar las cicatrices y la belleza de lo imperfecto. Desde ese primer momento, conectó con el público.
El concierto fue fluyendo, pero hubo algunos momentos en que la energía del Auriense se disparó. Fue cuando sonaron La Luz y Causas Perdidas. El público, que hasta entonces escuchaba con atención, se vino arriba, coreando las letras y demostrando una conexión total con el artista. Fue uno de esos momentos mágicos donde artista y audiencia respiran al mismo compás.
La noche también guardaba sorpresas. El primero fué una preciosa versión de Es todo lo que tengo y es todo lo que hay, del gran Lisandro Aristimuño. Alberttinny supo llevarla a su terreno, y el resultado fue emocionante.
Poco después, llegó otro de los momentos más bellos de la noche: Alberttinny nos regaló una canción aún inédita titulada LATAM. Explicó que el nombre hace referencia a Latinoamérica, con la que guarda un vínculo especial a través de su padre. Un tema que sonó profundo y personal.Fue una noche redonda. Un concierto de los que se disfrutan en distancias cortas, donde cada palabra y cada nota pesan. Alberttinny nos demostró en Ourense que su música es honesta y necesaria. Salimos del Café Cultural Auriense con el alma un poco más reparada, justo como promete el kintsukuroi.


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