El calendario festivalero ha quemado sus últimos cartuchos y, como marca la mejor de las tradiciones en Galicia, el broche final ha tenido lugar en Lugo. Los pasados 18 y 19 de septiembre de 2026, el idílico paraje del Xardín do Pazo de Feiras e Congresos, abrazado por el curso sereno del río Miño, se transformó en el epicentro de la música alternativa para celebrar una nueva edición del Caudal Fest. Desde la redacción de Live Love Indie cargamos las cámaras al hombro para documentar en imágenes y palabras un fin de semana marcado por la comunión entre público, naturaleza y un cartel sin fisuras.
Viernes 18 de septiembre: Emoción generacional, psicodelia y baile nocturno
A media tarde se abrieron los accesos y el rock directo y rotundo de No Quiero se encargó de inaugurar el Escenario Estrella Galicia, agitando las cabezas de los primeros asistentes y brindándonos los primeros disparos fotográficos de la jornada. Sin tregua, la acción pasó al Escenario Cutty Sark, donde la frescura juvenil de Besmaya encendió las sonrisas del público gracias a la contagiosa energía de su álbum «Nuevos Recuerdos» y a un coreadísimo pase de Cuerda Auxiliar o de Matar la Pena.
Al caer la tarde, la luz dorada bañó el Escenario Estrella Galicia justo a tiempo para recibir a Anni B Sweet. La malagueña desplegó un manto sonoro hipnótico, de psicodelia pulcra y sintetizadores envolventes, alcanzando un momento cumbre con Buen Viaje, perteneciente a su aclamado disco «Universo por estrenar». Poco después, el folk acústico de Inazio cobijó al Escenario Cutty Sark en un ambiente íntimo y acogedor que contrastó de maravilla con la electricidad del atardecer.
Durante el crepúsculo, la emoción jugó en casa de la mano de Xoel López en el Escenario Estrella Galicia. El artista coruñés firmó uno de los conciertos más magnéticos de la velada; las lentes de nuestras cámaras fueron testigo de miles de gargantas entonando Lodo, corte fundamental de su obra «Caldo Espírito», en una sintonía absoluta entre la banda y la pradera. La nostalgia dosmilera tomó el relevo poco después en el Escenario Cutty Sark con Pignoise, que desató una ovación mayúscula al rescatar su himno generacional Nada que perder.
Al caer la noche llegó el turno de los grandes protagonistas del viernes: los granadinos Lori Meyers asaltaron el Escenario Estrella Galicia con una solvencia incontestable. La comunión fue total y el recinto entero saltó al compás de Mi Realidad, clásico incontestable de su emblemático LP «Cuando el destino nos alcance». Acto seguido, la noche continuó con la personalidad urbana y desenfadada de Barry B en el Escenario Cutty Sark.
En la primera hora de la madrugada, los aires fronterizos y la raíz extremeña de Sanguijuelas del Guadiana sorprendieron gratamente desde el Escenario Estrella Galicia. Y para rubricar la primera jornada festiva bien entrada la madrugada, la verbena sintética y los ritmos latinos y verbeneros de Ortiga convirtieron el Escenario Cutty Sark en un torbellino de sudor y bailes desenfrenados.
Sábado 19 de septiembre: Furia de guitarras, himnos pop y catarsis colectiva
El segundo asalto arrancó a media tarde en el Escenario Cutty Sark con el pop radiante y vitalista de Tere!, quien puso en marcha a los festivaleros más madrugadores. Acto seguido, el Escenario Estrella Galicia presenció el derroche de carácter vocal y tablas de Leire Martínez, dueña de una presencia escénica arrolladora que dejó grandes estampas para el recuerdo fotográfico.
Al caer la tarde, el ska festivo de O Caimán do Río Tea desató los primeros pogos del día en el Escenario Cutty Sark. En pleno ocaso, el gallego Carlos Ares subió al Escenario Estrella Galicia para ofrecer una de las actuaciones más completas y elegantes de todo el fin de semana. El talento instrumental desplegado alrededor de su trabajo «La Boca del Lobo» alcanzó cotas mágicas mientras las notas de canciones como Días de Perros resonaban sobre las aguas del Miño.
Con la caída de la noche, la pegada pop de Veintiuno conquistó el Escenario Cutty Sark, marcando el paso con la infecciosa rítmica de La Toscana, joya extraída de su disco «El arte de perder». La intensidad no decayó, ya que el Escenario Estrella Galicia se llenó hasta los topes para vivir la épica emocional de Siloé. Los vallisoletanos hicieron retumbar la ribera con una interpretación arrolladora de Todos los besos, pieza angular de «Santa Trinidad».
Hacia la medianoche, los amplificadores amenazaron con estallar en el Escenario Cutty Sark cuando Sexy Zebras saltaron a las tablas. La banda madrileña armó un auténtico seísmo de distorsión, desatando la locura colectiva con la descarga de Jaleo, perteneciente a su celebrado álbum «Calle Liberación». Enfilando la madrugada, el relevo de guitarras continuó en el Escenario Estrella Galicia con el rock atmosférico y visceral de Ultraligera, disparando la contundencia de Matanza en el Hotel, tema incluido en su disco «Pelo de foca».
El broche de oro al festival se vivió bien entrada la madrugada en el Escenario Cutty Sark. La fiesta final corrió a cargo de La La Love You, congregando a miles de personas para entonar a pleno pulmón El Fin del Mundo, himno estelar de su carrera y otras canciones, sobre todo de su trabajo «Blockbuster», bajo una lluvia de confeti que sirvió para despedir el verano lucense por todo lo alto.
El Caudal Fest 2026 se despide dejando una galería de postales imborrables y ratificando que la orilla del Miño es uno de los mejores refugios posibles para celebrar la música en directo. ¡Nos vemos el año que viene en Lugo!


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