La música y el arte culinario volvieron a fundirse de manera mágica en la mítica Azucreira de Portas, situada en la emblemática localidad de Caldas de Reis, durante un fin de semana marcado por los contrastes meteorológicos y los giros inesperados del destino. La decimocuarta edición del festival PortAmérica 2026 prometía ser una de las grandes citas del año en Galicia, congregando a miles de almas dispuestas a saborear la fusión perfecta entre el rock, el pop y la alta cocina del aclamado ShowRocking.
Jueves 9 de julio: El milagro acústico y la catarsis del primer asalto
La gran romería musical dio comienzo con la apertura de puertas al final de la tarde del jueves 9 de julio de 2026, bajo un sol radiante que hacía presagiar un arranque inmejorable. El encargado de dar el pistoletazo de salida en el Escenario Xacobeo fue el proyecto de pop electrónico Amoebo, quien caldeó los motores de un público que entraba con energía al recinto de la Azucreira.
La emoción subió de revoluciones cuando el indie pop de Hey Kid tomó el control del Escenario Rías Baixas. Sin embargo, la fatalidad rondó las tablas a los pocos minutos de arrancar su directo. En mitad del fragor de los primeros temas, su batería sufrió un fuerte impacto en la cabeza que encendió todas las alarmas. Tras ser atendido de urgencia por los servicios médicos del festival, el percusionista tuvo que ser trasladado de inmediato al hospital para una evaluación exhaustiva.
Con el alma en un puño y ante la incertidumbre generalizada de la pradera, la banda decidió no rendirse. Cargados de una valentía inmensa, decidieron continuar el bolo en un formato estrictamente acústico y sin batería. La ausencia de percusión desnudó la belleza melódica de canciones como donde estés tú y noche de san juan, transformando un terrible percance en una de las mayores muestras de comunión, intimidad y mística de la historia del festival.
Poco después del emocionante concierto de Hey Kid, la joven cantante Marina Reche inundó el Escenario Xacobeo de frescura presentando sus aclamadas canciones como Mil preguntas, demostrando por qué se ha convertido en una de las promesas de la escena. Al caer la noche, el dúo virtuoso y multiinstrumentista Fillas de Cassandra asaltó el escenario con su arrolladora fusión de lírica tradicional gallega y electrónica, haciendo temblar el suelo antes de dar paso a la gran reina de la velada.
El momento cumbre del jueves llegó con la actuación de Rigoberta Bandini. La artista barcelonesa desató el delirio colectivo con una producción impecable y repleta de teatralidad, poniendo a botar a todo el recinto con himnos universales de la talla de Ay Mamá, aunque mi favorita siempre será Too Many Drugs. La noche no dio tregua: el garage rock gallego de The Rapants encendió una auténtica «máquina del buen rollo», seguido por el enérgico post-punk de Niña Polaca, que cerró la velada en el escenario principal desgranando temas imperecederos como Mucho tiempo contigo y también de su último álbum “Donde está la ONU cuando más la necesitas”. Mientras las mezclas de La Duendeneta acompañaban a los últimos bailarines de la madrugada.
Viernes 10 de julio: Ausencia justificada y el eco de una jornada fantástica
Por motivos logísticos y de agenda, en Live Love Indie no pudimos acudir a las actuaciones de la jornada del viernes 10 de julio de 2026. Sin embargo, la marea de festivaleros que regresó al recinto al día siguiente no dejó de recordarnos lo que nos habíamos perdido. Según los testimonios unánimes de la gente, la jornada estuvo absolutamente genial de principio a fin.
El desfile de talento gallego de primera hora con Candela Liste, el pop de Alejo y los veteranos Eladio y los Seres Queridos dio paso al rock visceral de las hermanas Iñesta al frente de Repion. Las crónicas ajenas nos hablaron de la elegancia desértica del cubano Eliades Ochoa y, muy especialmente, de la traca final de grandes himnos estatales: el incombustible directo de M-Clan, la legendaria y multitudinaria actuación de Hombres G coreada por tres generaciones a la vez, el gamberrismo irreverente de Sexy Zebras y la ración final de electrónica-punk industrial a cargo de Grande Amore. Una velada redonda para la memoria colectiva del festival.
Sábado 11 de julio: El cielo cubierto de hielo y el retorno de los clásicos
La jornada de clausura del sábado 11 de julio de 2026 se preveía memorable, pero la naturaleza gallega decidió añadirle una dosis extra de épica. La música diurna arrancó con fuerza gracias al directo de Noelia Franco, la energía multicultural de Orkesta Mendoza y el sofisticado pop tropical de los colombianos Meridian Brothers.
Fue poco antes de que comenzaran los grandes platos fuertes cuando el cielo sobre Caldas de Reis se oscureció repentinamente, descargando una monumental granizada acompañada de aparato eléctrico. Para preservar la seguridad de los asistentes y proteger los equipos, la organización se vio obligada a paralizar temporalmente el festival. Este parón forzado provocó un retraso generalizado de una hora en toda la programación a partir de la actuación del gran embajador de nuestra música, Xoel López.
Cuando el temporal por fin dio tregua y se reactivó el sonido, el músico coruñés saltó al escenario con una rabia y una entrega que borraron de un plumazo cualquier frustración climática, regalándonos un viaje antológico por su repertorio.
Poco después de la tormenta, la delicadeza y la potencia vocal de Amaia hipnotizaron al público del Escenario Rías Baixas. La pamplonesa manejó el directo con una sensibilidad única que preparó los ánimos para el clímax más esperado de la edición.
Al caer la noche, Dani Martín asaltó el Escenario Xacobeo. El cantante madrileño desató la locura colectiva con una colección imbatible de himnos de pop-rock que unieron miles de gargantas en una sola voz de principio a fin, firmando uno de los conciertos más masivos y emocionantes del año en Galicia.
La recta final del festival quedó perfectamente custodiada por la electrónica folclórica de Instituto Mexicano del Sonido, el rock extremeño de Sanguijuelas del Guadiana y el cierre demoledor a altas horas de la madrugada de la mano de la mítica banda fronteriza Nortec: Bostich + Fussible, poniendo el broche de oro definitivo a un PortAmérica 2026 que demostró ser indestructible ante cualquier tempestad.


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